¿Qué hubiera sido de la FIFA si fuera liderada por mujeres?

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    A raíz del vergonzoso escándalo de la FIFA, donde la justicia estadounidense liderada por la fiscal Loretta E. Lynch, reveló las investigaciones que durante los últimos años mostraron como un grupo de empresarios y ejecutivos de alto nivel corrompieron la administración del fútbol mundial y hoy lo tienen en la crisis más grande de su historia, me animo a escribir: ¿Qué hubiera sido de la FIFA si fuera liderada por mujeres?

     

    ¿Qué hubiera sido de la FIFA si fuera liderada por mujeres? Desde su creación el 21 de mayo de 1904, el mundo no estaba preparado aun, para dar participación y voto en una organización donde el fútbol era dirigido en un 100% por hombres, a la mujer. La FIFA en el trascurso de los años fue adquiriendo poder mundial, pasó de ser una institución puramente administrativa, a una empresa dinámica con muchas ideas, pero le faltó explotarlas en un marco deportivo de expansión, con transparencia, con equidad de género por más de 40 años, como según lo han demostrado emprendedoras que han liderado confederaciones deportivas y no han propiciado escándalo alguno de corrupción, como la nombrada Sra. DeFrantz. A través de su destacada carrera en el ramo y de sus diversos nombramientos en el seno del COI (Comité Olímpico Internacional), la llevaron a ser la primera mujer vicepresidenta del comité ejecutivo del COI, ha hecho muchísimo por cambiar las percepciones de las mujeres en los deportes y su liderazgo en el movimiento olímpico, pero lo más importante está en el proceso de políticas de transparencia y gobernabilidad del comité que cambie la historia de los escandalosos enriquecimientos de sus directivos. Y podríamos seguir nombrando entre otras a Sonia Bien-Aime, integrante de la CONCACAF, tiene una larga trayectoria como dirigente de fútbol en las Islas Turcas y Caicos. Moya Dodd es una funcionaria del fútbol australiano y ex jugadora, se desempeña como vice-presidente de la Confederación Asiática de Fútbol.

     

    La coyuntura histórica demuestra, por esencia, que la mujer ha desarrollado diferentes habilidades de liderazgo y transparencia hacia la organización de proyectos, tanto financieros, como de emprendimiento en cualquier sector de la industria, constatando en investigaciones que las mujeres tienden a ejercer el liderazgo de una forma diferente a la mayoría de los hombres. Con ella los negocios son más redituables, los gobiernos son más representativos, las familias son más sólidas y las comunidades más saludables, hay menos violencia y más paz, estabilidad y sostenibilidad, pero mejor aún, expresamos la misma pasión por el fútbol con equidad, transparencia y un alto grado de objetividad en las decisiones éticas y de negocios que mueve fibras a miles de millones de personas en el mundo como lo es el fútbol. Somos menos del 5% en el planeta en direcciones ejecutivas y de poder, ¿cuál sería el cambio si la brecha disminuyera?

     

    La incursión femenina al deporte en general y al fútbol en particular ha sufrido las mismas dificultades que el reconocimiento de la mujer en la sociedad y su participación en competencias internacionales. Ha debido superar diversos aspectos sociales, culturales, educativos, médicos, periodísticos etc. En el siglo XX la aceptación de la mujer como futbolista se expresó como ilustración en tarjetas, fotografías o portadas de revistas de modernidad, pero con ello se levantó también una ola de rechazo, basada en criterios culturales y argumentos médicos relacionados con la estructura corporal, que la convirtió en protagonista del humor gráfico y sin ningún criterio en toma de decisiones en organizaciones deportivas; si esto sucedió solo por  participar y buscar ser incluida en distintas competencias, ¿cabria  imaginar a una mujer liderando la FIFA en pleno siglo XX? Si ella hubiese formado parte del Comité Directivo, la FIFA tal vez tendría un destino diferente, un mejor manejo político y hubiera sido resiliente a la época del momento llevando consigo la fuerza y habilidad de emprender, recordándonos a la distinguida Alicia Kaufmann en sus investigaciones “las mujeres están en condiciones de revolucionar el lugar de trabajo, precisamente no por dejar a un lado sus valores tradicionales, sino por expresarlos, en su cotidianidad laboral”, hubiéramos revolucionado en pleno siglo XX.

     

    Seguramente –Ella-,  hubiera prevenido que los trabajadores migrantes trabajaran bajo un sol de muerte para construir estadios monumentales, pues ningún amante del deporte querría ver un partido desde un asiento cuya construcción costó la vida de un trabajador. Quizá como mujeres preocupadas por el impacto social, analizaríamos la asignación de contratos para que los patrocinadores no accedieran a promocionar partidos en países represores que persiguen o encarcelan a las voces críticas. Incluso al vernos incluidas en escándalos de tal magnitud, no dudaríamos un segundo en sentenciar estos actos, no dudaríamos en ser unas damas de hierro. Esa persistencia y visión, tanto de negocio, pero con humanismo, por años nos hubiera llevado a proteger tanto los intereses de la FIFA, como los de externos, se hubiera evitado que los periodistas fueran golpeados y puestos en prisión por atreverse a informar sobre los abusos relacionados con la Copa Mundial. A las mujeres no se les hubiera prohibido ver un partido de fútbol, es mas no debimos esperar más de 100 años para que, por primera vez, nos dieran una oportunidad en el órgano ejecutivo como a Lydia Nsekera, quien será recordada como la primer mujer en incorporarse a los escritorios de la FIFA y en lograr un mandato tan extenso como el de un hombre. Y este logro vino a darse apenas en el año 2013.

     

    Entonces ¿qué ha cambiado?, tal y como lo deja claro Christine Lagarde Directora del FMI y Dee Dee Myers, analista política y primera mujer en ocupar el cargo de Secretaria de Prensa en la Casa Blanca durante el gobierno de Bill Clinton: muchas cosas, la experiencia e investigaciones, revelan que empoderar a las mujeres hace que todo sea mejor. No perfecto. Pero mejor, los estudios demuestran que las mujeres se comunican de manera distinta, que escuchan, promueven el diálogo y construyen consenso. Tienden a ser más colaborativas, inclusivas y orientadas al trabajo en equipo, todas ellas cualidades que resultan efectivas, particularmente en el mundo de hoy, menos jerárquico y más veloz e impulsado por la innovación. Es importante asumir que hombres y mujeres aportan a la vida pública habilidades y cualidades diferentes. En la diversidad esta la esencia, esta misma reflexión seria pertinente si la mafia que permeo la FIFA, que logro extraer ilegalmente más de 150 millones de dólares, hubiera llegado a su fin si hubiera contemplado en ladiversidad su fortaleza, renovarse, cambiar métodos e incluir a la mujer y aplicar normas de ética en consenso. Bien hace la organización en promulgar que es consciente de la necesidad de que la sociedad, sus instituciones y ella misma hagan todo lo posible por situar a las mujeres en las estructuras directivas y promover la igualdad de género. Uno de los objetivos es motivar al mundo del fútbol y a la sociedad toda, de fortalecer la representación femenina y el empoderamiento de la mujer. Tuvo que pasar más de 100 años para que se reconociera que la mujer debe ocupar un lugar destacado entre sus directivas. Actualmente la FIFA solo tiene 4 mujeres dentro de su comité ejecutivo y no con la misma oportunidad de decisión, ni el mismo tiempo al que un hombre puede pertenecer, quizás este sea un avance, pero tardío y mínimo.

     

    Así que si la FIFA hubiera tenido presencia de mujeres 24 años atrás, probablemente se empezaría por identificar problemáticas más allá de las actuales denunciadas, enseñaría con rapidez y acabaría con los abusos de trabajadores inmigrantes, aumentaría la participación femenina de sus actuales ligas, apoyaría de la misma manera la inclusión deportiva, sería aún más inteligente y verificaría el impacto social que consigo lleva una copa del mundo. Líderes de hoy y del futuro: no se trata de clasificar estereotipos de género, se trata de poner fin a la tendencia que la FIFA ha venido teniendo en su juego, directivos represivos y corruptos, en pocas conclusiones – ELLA-  estoy segura, implementaría acciones de impacto sobre los derechos humanos en cada país donde vivimos la copa, y así mismo llevaría a cabalidad la fiesta mundial del fútbol.

     

    EllaEs quien tiene la capacidad de liderar, colaborar y generar confianza,  de ser transparentes en la fuente del poder, EllaEs quien pide que no se observe desde las líneas de banda, sino que entremos directo al juego y saquemos tarjeta roja a quienes dejan permear una organización mundial que mueve masas y mueve vidas, EllaEs quien juega un partido de fútbol con una defensa implacable.